#LosApuntesDeVica: Conversamos con Silvina Giaganti

 

Vica Fernández, colaboradora de EMC Magazine, nos trae una serie de entrevistas llamada #LosApuntesDeVica, en donde dialoga con artistas de distintas disciplinas y a partir de sus anotaciones busca introducirnos hacia sus pensamientos, procesos y trabajos.

En esta tercera edición conversamos con Silvina Giaganti, escritora y docente argentina, autora de “Tarda en apagarse” (Caleta Olivia, 2017), su primer libro publicado.

 
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¿Para qué escribir?

Yo particularmente creo que escribo un poco como un resultado de leer. Para mí escribir es una consecuencia de leer.

Hay algo en el libro, en los libros en general, que a mí me hipnotiza.

Cuando escribo no me considero escritora. Me parece más un verbo que un sustantivo.

Al escribir entro en un estado en donde conecto con una parte de mí entre salvaje y juiciosa, entre instintiva y racional, entre intuitiva y estratégica. Cuando entro en estado de escritura voy a un encuentro conmigo misma y con esos atributos que solo obtengo escribiendo.

 

¿Cómo sos cuando leés?

Hay dos momentos/actividades en los que me siento muy feliz y me acercan mucho a lo que yo entiendo por plenitud: leer y jugar al fútbol. No pienso en nada más que en eso que estoy haciendo, no quiero que se termine nunca y pierdo la noción del tiempo. Son dos actividades diferentes, porque implican habilidades diferentes pero la experiencia es bastante similar para mí.

 

¿Qué momentos no son propicios para sentarte a escribir?

Yo creo que los momentos que no son propicios para sentarme a escribir son los de enorme crisis o de enorme felicidad.

Cuando estoy atravesando esos estadíos de profunda desesperación, o bien cuando siento una felicidad abrumadora, no me siento a escribir. En esos momentos, sólo si la propuesta viene de afuera soy obrera de la palabra.

Me gusta muchisimo trabajar con consignas que me demandan. Cuando el pedido viene de afuera todo es distinto. En general es como si necesitara un estado de emoción “nivelada”, no disparada a los extremos.

 
 
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¿Qué o quién fue tu primer nexo con la escritura?

Un tío que recuerdo en mi memoria alterada reconoció una inclinación mía a la lectura a los 8 o 9 años, y me empezó a regalar libros para niñes, literatura para niñes. Un libro de Elsa Bornemann: “El libro de los niños enamorados”, el cual yo leía una y otra vez.

Ese momento fundacional de iniciación a la lectura se lo atribuyo a él porque ese recuerdo se sobrepone por las otras cosas o personas que me conectaron con la escritura.

 

¿Cuándo das por finalizado un poema?

Lo doy por finalizado cuando doy con un final que no sea empalagoso y que en sí mismo se note que no podría haber tenido otro desenlace.

 

¿Qué tiempo predomina en tu escritura?

Creo que predominan un pasado lejano y un pasado reciente que buscan responder a dos cosas: saber de dónde vengo y tenerlo lo más claro posible, y saber en dónde estoy hoy. Tenerlo lo más claro posible también.

 
 
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Si tuvieras un superpoder (además de la escritura) ¿cuál sería?

Poder congelar por unos segundos el tiempo, antes de que uno de mis mayores atributos se presente en escena (la impulsividad).

 

¿Qué vas a buscar cuando buscás leer algo?

Me gusta la pregunta. Creo que identificación con lo que le autore expresa (en términos de sentimientos particularmente).

Creo que las experiencias colectivas se hallan exorcizadas en la escritura de quienes escriben. Y poder identificarme con ese pasar/ sentir (que no siempre sucede) me genera mucho placer y sobre todo creo que hace que mi percepción se agudice cada vez más. La empatía es fundamental.

 

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